Es El Daytrading Un Juego

¿Es el daytrading un juego?

Siempre que pregunto a los trainees si consideran el daytrading un juego percibo su incomodidad. Los más incómodos mi cuestión, me responden que ellos no juegan, sino que operan en la bolsa. ¡Faltaría más! Y es cierto, el verbo operar forma parte del argot bursátil. Yo mismo la uso. Es más, seguramente la empecé a usar porque a mí también me resultaba incómodo pensar que había dejado un trabajo estable y bien remunerado para ‘jugar’ a la bolsa. Pero, por mucha aversión que nos produzca, más vale citar las cosas por su nombre. Y si nos referimos a la bolsa, y más concretamente al daytrading, éste se parece más a un juego que a otra cosa. O al menos, eso intentaré plasmar en este artículo.

En el diccionario se define al juego como “una acción que realiza uno o más jugadores y se desarrolla dentro de unos límites temporales y espaciales determinados. Con unas reglas absolutamente obligatorias, aunque libremente aceptadas. Y que viene acompañado por un sentimiento de tensión o alegría dependiendo en mayor parte por el desempeño que tú tengas en él”. Y qué queréis que os diga, encuentro muchas similitudes entre esta entrada y lo que hacemos en una sesión de daytrading. Lo argumento:

  • La bolsa es una actividad libre. Es voluntario, nadie está obligado. Operas porque quieres
  • Interactúas con otras personas. Solo puedes comprar una acción si alguien está dispuesto a venderla.
  • Tiene un carácter azaroso. Existe incertidumbre porque el precio de la acción fluctúa constantemente.
  • A pesar del azar, tomas tus propias decisiones. Tú decides qué compras, en qué momento, a qué precio y con qué cantidad.
  • Y como hay azar y tomamos decisiones, nos sentimos tensionados o aliviados en función de si ganamos o perdemos nuestros trades.

Lo único que diferencia al daytrading del juego es que no hay un final visible. En todos los juegos, cuando se termina queda claro quién ha ganado y quién ha perdido. ¿Por qué? pues porque antes de empezar se definen claramente unas  reglas para determinar al victorioso. En el monopolio sabes que el ganador es quien se libra de la bancarrota. En un partido de baloncesto el equipo que haya anotado más canastas. Y en uno de tenis, quien haya logrado el último punto.

En la bolsa, en cambio, no se ha definido ninguna regla para determinar al ganador porque no está en su naturaleza el ánimo de competir entre los traders. El objetivo de la bolsa es otro. Para resumirlo rápidamente, diríamos que, por un lado, hay las empresas que colocan acciones a disposición del público para encontrar financiación de sus proyectos y, por otro, el público que adquiere acciones para obtener beneficios. Una parte del público, que llamaremos ahorradores, rentabiliza su inversión gracias a los dividendos que reportan sus acciones. Pero no nos engañemos, ese grupo es muy reducido. La mayor parte son los denominados especuladores, que rentabilizan sus inversiones mediante la compra-venta de acciones.

Cualquier especulador que invierte su dinero en la bolsa quiere rentabilidad. Nadie invierte su dinero en la bolsa para perderlo. Y la única forma de conseguirlo es comprar barato y vender caro (o vender caro primero y comprar barato después). O sea, la mayoría tenemos el mismo objetivo, pero no todos podemos conseguirlo, ya que el dinero no se crea, simplemente pasa de manos. En otras palabras, un mismo objetivo buscado por todos pero que solo unos cuantos pueden lograrlo. ¡Vaya! ¿no te parece exactamente igual como cualquier juego que haya creado el hombre?

Pues si el daytrading parece un juego, los especuladores seremos los jugadores. Con lo cual ya no nos queda otra que intentar resolver la sensación de incomodidad que nos produce esa forma de verlo. Y lo sufrimos así porque hemos dado a la palabra juego una connotación un tanto negativa. Parece que solo pueden jugar los niños. Los adultos ya no. Como el tiempo es limitado, si dedicamos demasiado tiempo a jugar lo estamos quitando de otras cosas mucho más importantes como pueden ser el trabajo o la familia.

Ahora bien, ¿creéis que Rafa Nadal o Roger Federer se sienten incómodos para decir que se pasan el día jugando al tenis? ¿O que Rory McIlroy o Phil Mickelson se sienten mal jugando al golf? ¿Y Karpov o Kasparov al ajedrez? Pues no, claro que no. Y no lo sienten así porque han convertido el juego en su profesión. Se han dedicado a ello con cuerpo y alma y con una disciplina férrea. Es decir, jugar, juegan, pero lo hacen de una forma muy profesional. Y ese es el camino que tenemos que seguir nosotros. No nos queda otra. Si en lugar de operar en la bolsa, debemos jugar en la bolsa, lo haremos como ellos, de la forma más profesional que podamos. Con mucho trabajo y dedicación. Sin eso, no conseguiremos sentirnos bien con nosotros mismos, y además, no lograremos buenos resultados.

Para finalizar, dejadme que me presente. Mi nombre es Marc Bacardit. Soy trader y formador. Y os escribo porque Tradeame me ha brindado la posibilidad de redactar una serie de artículos relacionados con los procesos de aprendizaje. Igual os preguntaréis qué hace esta temática en un portal de trading, pero con el tiempo que llevo jugando y formando, aseguraría que ahí radica la diferencia entre los traders consistentes y los que no. Quien logra la consistencia es porque ha interiorizado que la única forma de hacerlo es mediante un proceso de aprendizaje constante y continuo.

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