Paciencia En Inversiones

La paciencia en las inversiones

¿Cuánto tiempo somos capaces de esperar una conversación con un call-center ocupado antes de colgar? ¿Y frente de un ascensor ocupado si sólo necesitamos subir o bajar unos pisos? ¿Cuánto continuaríamos invirtiendo en un proyecto que tiene cada vez menos posibilidades de acabar siendo exitoso?

Cuando suceden este tipo de situaciones después de algún punto nos quedamos sin paciencia y evaluamos si tiene sentido aguantar o deberíamos probar algo diferente. Si percibimos que el tiempo va consumiendo nuestra paciencia, nos podemos sentir arrepentidos de haber invertido tanto tiempo -y/o dinero- hasta el punto de la desesperación y la duda de una resolución exitosa.

Desde un punto de vista económico, no importa cuánto tiempo y dinero hemos invertido en algo, sino que lo relevante son los costes y beneficios potenciales que pueda haber en el futuro. Si la situación ha cambiado y los beneficios esperados no garantizan inversiones continuas, debemos dejar de invertir inmediatamente para evitar “tirar un buen dinero después de haber invertido un mal dinero”. Sin embargo, esta es una de las decisiones más difíciles para un inversor, ya que tendemos a desarrollar cierta clase de apego emocional a nuestras decisiones pasadas.

Supongamos la siguiente situación. Eres el presidente de una compañía aérea que ha invertido USD 10 millones del dinero de la empresa en un proyecto de investigación para construir un avión que no sea detectado por un radar convencional. Cuando el proyecto está completado en un 90%, otra empresa comienza a comercializar un avión que no puede ser detectado por estos radares convencionales. Además, resulta patente que es mucho más rápido y mucho más económico que el avión que su empresa está construyendo. Llegados a este punto la pregunta sería: ¿Debería invertir el último 10% de los fondos de investigación para terminar su avión invisible a los radares convencionales?

  • No, puesto que no tiene sentido seguir invirtiendo dinero en el proyecto.
  • Sí, los 10 millones de dólares ya están invertidos, con lo que podríamos terminar el proyecto.

Un proceso de toma de decisiones en este tipo de situación fue parte de un estudio de Arkes y Blumer (1985) y el 85% recomendó terminar el proyecto. Cuando encuestaron a un segundo grupo sobre el problema sin contarles la información acerca de la inversión inicial, sólo el 17% apoyó su finalización. Mencionar los costes hundidos de 10 millones de dólares fue el dato culpable de la diferencia.

Los costes irrecuperables son una cuestión crítica para las empresas cuando toman decisiones en relación a sus proyectos, segmentos de negocio o retención de empleados clave. Los inversores individuales también son altamente susceptibles a esta trampa de los costes hundidos (sunk costs). Un buen ejemplo de este tipo de situación se da cuando deciden comprar más acciones para reducir el precio medio ponderado de compra de su posición después de una fuerte caída del mercado. ¿Has vivido esta situación alguna vez? ¿Hasta qué punto trabajas la paciencia en tus inversiones?

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